UN PAISAJE PARA NATURALIZAR Y HUMANIZAR LA VIS.  LA DENSIDAD COMO MEDIO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE COMUNIDAD

La propuesta urbana es el origen de la reflexión.  Se trata de entender cómo recorrer la ronda del río integrándola a las dinámicas urbanas a partir del proyecto, mediante el uso del centro de manzana que tradicionalmente se entiende como algo cerrado, proponiéndolo como un espacio abierto en el día y cerrado en la noche, el cual permite ubicar la extensión comunal productiva y mediante un desnivel, generar una plaza central en la cual el ciudadano puede atravesar desde la avenida centenario hasta el encuentro de los dos ríos armando una estructura comunal de uso público donde están dispuestos los accesos a los dos conjuntos (VIS y No VIS).    En los perímetros de la manzana se arma un sistema de primeros pisos elevados donde se distribuye a la vivienda por un corredor que mira a la ciudad y genera una galería con espacios productivos y de renta que tienen acceso directo desde la calle.  Esa diagonal que une el encuentro de ríos con la avenida, es una propuesta para empezar a encadenar centros de manzana en la ciudad, volviéndolos parte del goce de la misma, sobre todo en un ámbito con unas condiciones del entorno tan difícil, logrando núcleos de extensiones verdes cuidadas por los privados y entendidas como punto de encuentro y aprovechamiento económico de lo público y donde se ponen en contacto a través de un degrade de espacios comunales que van hacia lo más íntimo por medio de sistemas de control.

Al concentrar el espacio abierto en un solo punto, se logra una mejor proporción del mismo, ya que es escasa su presencia y se entiende como la esencia de la vivienda. Los volúmenes en “L” abrazan un centro que se entiende como una tapa dura útil que esconde los parqueaderos conformándolos como un paisaje útil mediante un sistema de anillos.  1. Un anillo perimetral ambiental que envuelve los edificios y genera un punto de contacto con la ciudad mediante terrazas. 2. Un segundo anillo hecho por volúmenes que remplazan el suelo que ocupan con terrazas transitables en la cubierta en la cual hay espacios comunales 3. Un tercer anillo verde que separa los edificios del espacio comunal hecho sobre los parqueaderos el cual contiene un último anillo con zonas comunales productivas que confinan la plaza y arman un borde activo y productivo.

La convivencia es un sistema más complejo que el de la arquitectura e implica un acompañamiento en el tiempo para crear hábitos diferentes a los usuales. Lo que puede propiciar la arquitectura es un ámbito flexible para ir armando diferentes puntos de encuentro entre la ciudad, el barrio, la manzana y sus vecindades.  De ahí la importancia del corazón de la manzana como gran espacio de encuentro para tejer los diferentes tipos de vivienda en un espacio cuyo carácter pueda variar. Las costumbres de la ciudad encerrada darán inicio a un primer momento de corazón de manzana que lentamente se puede ir abriendo de manera temporal para generar nuevas dinámicas hasta que finalmente se entiendan como espacio urbano que da una oportunidad, en la medida en que las comunidades de residentes lo pueden aprovechar para usos que generan trabajo al introducir visitantes de manera controlada. Siempre se ha entendido la vivienda como un asunto de crecimiento individual y nuestra propuesta la planteaba como un posible crecimiento colectivo, en la cual, la idea de vecindad se va tejiendo en el tiempo mediante el uso de espacios abiertos cuyo carácter es dado por la actuación consensuada y corresponsable.   Lo residentes no son usuarios de viviendas preestablecidas, sino que son co-creadores de un proyecto que debe entenderse como una construcción en el tiempo.

La unidad es la manzana. Esta se arma por medio de espacios comunales que deben ser flexibles al igual que los espacios privados. Para lograr este objetivo de máxima flexibilidad en las partes, se piensa el conjunto como un sistema en el que la estructura portante arma cajas que pueden ser colonizadas, pues tienen todas las redes concentradas en un punto. Todo se unifica mediante un sistema de circulaciones que requiere de un punto fijo robusto para cumplir con la norma de evacuación y en el que además, se disponen espacios comunales que son entendidos como una proyección del interior de la vivienda hacia el entorno donde pueden compartirse por un grupo reducido de vecinos complementando la cotidianidad y tejiendo vecindad.   En ese sentido la unidad es un problema de integración de espacios flexibles adentro y afuera, cuyo carácter es dado por el uso, el cual debe contar siempre con sol, luz, viento y ojalá vegetación, conformando paisajes fuera y dentro de los edificios.

La utilización de una estructura mixta (pantallas + columnas) busca un aprovechamiento del espacio adentro y una eficiencia constructiva afuera.   Al terminar de fundirse la estructura, la fachada estará lista, conformando unos “cocos” que pueden ocuparse de manera flexible adentro.  Igualmente, los parqueos en semisótano y retirados de los edificios pueden hacerse con pórticos y no afectan él procesos constructivos al estar aislados.  Finalmente, las redes se concentran evitando recorridos largos en la horizontal y los puntos fijos ayudan a armar cajas que complementan las pantallas ubicadas en los perímetros de la vivienda, creando un sistema muy eficiente que permite disipar las ondas sísmicas desde la forma misma del volumen y su sistema portante, puesto que surgen de un trabajo mancomunado entre ingenieros y arquitectos, que se da desde el comienzo mismo de la reflexión tipológica.  Aislar las estructuras entre sí, favorece el comportamiento y esto tiene un impacto directo en los costos , la velocidad y autonomía de las obras.