El campus Quinta Mutis de la Universidad del Rosario se concibió originalmente como un lugar de recreación y esparcimiento que les permitiera a los estudiantes estar en contacto con el aire puro, la naturaleza y la vida campestre, al encontrarse a las afueras de la Bogotá de los años veinte. Con el crecimiento de la urbe, el predio quedó inscrito en una zona central, concurrida y con variedad de usos (aledaña al barrio 7 de Agosto) perdiendo parte de su espíritu inicial. Es en este contexto urbano donde se inscribe la intervención.

Por otro lado, las instalaciones del antiguo Colegio se han adaptado a las necesidades de la Universidad, puntualmente de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, ocupando  los espacios abiertos que antes prestaban servicios deportivos con construcciones temporales, que pretenden solventar la necesidad de planta física de la Universidad, como parte del Plan Maestro de Ocupación. En consecuencia, este proyecto de carácter paisajístico y temporal se concibe como una rápida  solución  (al diseñarse y construirse seis meses)  al déficit de zonas verdes y de recreación.

De la mano de la Decanatura del Medio Universitario, se ocupó un parqueadero en el costado norte del campus, convirtiéndolo en un jardín con 4 pabellones desmontables, que prestan un objetivo de alta importancia para la Universidad: Centro Rosarista de Educación Emocional (CREE), donde el autoconocimiento a través del juego, las artes y la contemplación se desarrolla en un nuevo escenario de encuentro estudiantil. Se trata de la re-creación como un medio de crecimiento para el cuerpo, la  mente y el espíritu.

Re-crear el cuerpo. Espacios activos, para ejercitarse en gimnasia y deportes.

Re-crear la mente. Espacios pasivos, para leer, trabajar, estudiar, crear, exponer, decidir, proyectar, dibujar, analizar, enseñar y aprender. Sitios con wifi y herramientas tecnológicas.

Re-crear el espíritu. Espacios para propiciar encuentros con uno mismo, con los demás y con la naturaleza.  Son huertas, jardines, viveros, espacios de meditación, yoga y cercanía a la capilla.

Este edén en medio del caos de la urbe, pretende renovar la experiencia de la comunidad dentro de las instalaciones, al permitir encuentros informales entre las personas, la tecnología, la naturaleza y el arte, logrando así exteriorizar los espacios académicos en un afán por ‘naturalizarlos’. Es una reinterpretación del lema rosarista “Nova et Vetera” (siempre nuevo, siempre antiguo).

Se buscó entonces un lenguaje formal y material innovador donde la vegetación, la madera, el metal y los murales (desarrollados con artistas locales en un proceso de diseño participativo con los estudiantes) mejorar la relación de los habitantes con la naturaleza circundante. Al crear un nuevo acceso a la Universidad y abrirse con visuales al barrio, se mejora la relación con la ciudad, convirtiendo la calle en un escenario académico también.

El espacio vivido ha permitido la llegada de nuevos visitantes (pájaros y abejas) y ha promovido la apropiación por parte de los estudiantes, que ahora se sienten como en casa, prolongando su estancia en el campus y creando nuevos lazos sentimentales con su alma mater.

  • Ubicación: Bogotá D.C., Colombia
  • Dirección general: David Delgado
  • Coordinación: Andrés Delgado
  • Colaboradores: Laura Angarita, Jhonny Riaño
  • Dirección de obra: Humberto Delgado, Saúl Guasca
  • Paisajismo: Áreas Verdes
  • Bioclimática: Natalia Medina
  • Estructuras: Ing. Mauricio Fajardo
  • Eléctrico: IIE Ingeniería
  • Fotografías: Jairo Llano