EPA Casa Pedro Fermín

La propuesta para la casa Pedro Fermín, parte del reto de conocer los valores arquitectónicos propios del edificio existente y resaltarlos mediante una red de espacios interconectados en una continuidad espacial cuyo carácter es dado por la vegetación, una materialidad de más calidad y la actividad propia del uso académico.

Se propuso entonces quitar los elementos que dividían e introducir aire, luz, naturaleza y espacios de permanencia en lo que antes eran excesivas circulaciones.

ESPACIO DE ENCUENTRO. El espacio de aprendizaje dispuesto en el centro de los dos patios principales de la casa genera un centro en el cual se entiende la pedagogía como un proceso abierto y dinámico donde el estudiante, ubicado en el centro de la experiencia, puede alterar el amoblamiento y los niveles de intimidad.

NATURALEZA. Destacar la relación vertical del patio hacia el cielo y los diferentes tipos de luz y sombra que se arman entre los arcos, entrelaza un sistema de espacios abiertos que dan sentido a una nueva vegetación que acompaña la existente ofreciendo una idea de paisaje interior que remata en el patio posterior y la exteriorización de ciertos usos para aprovechar un sub-utilizado espacio.

MATERIAL. La madera como único elemento que reviste todo, hace parte de una estrategia bioclimática orientada a ofrecer calidez en lo que antes era un espacio frío, húmedo y oscuro. Los colores son cálidos en los muros para reforzar esa intención de lograr un espacio más háptico y táctil.

AULAS. Las aulas tienen el mismo mobiliario. La principal adaptación logra el confort lumínico, acústico y térmico. Se generan sistemas mecánicos de inyección y extracción de aire, mientras se disponen ventanas aislantes para permitir que el uso exterior no incida en las clases. También la tecnología juega un papel determinante al igual la variabilidad de escenarios que permiten la luz.

SEÑALIZACIÓN. El espacio cuenta historias entorno a la economía. Los principales actores de la economía colombiana aparecen en los muros, mientras que lecciones, ecuaciones y reflexiones se dibujan en diferentes cerramientos internos. Todo este proceso de selección se generó en talleres participativos realizados con la comunidad académica.

SENCILLEZ. El mayor esfuerzo estuvo orientado hacia la búsqueda de una austeridad expresiva por su carácter tranquilo. No se quería una arquitectura protagónica o invadida del espacio y el ritual académico. Se buscó una forma de intervención que hiciera parte de la historia desde una idea actual que devenía del ritmo y la proporción existente. Con esta conformación se pretende generar un nuevo lugar de encuentro en el campus. Un sitio que incite a permanecer y en lo posible, logre introducir parte de las dinámicas de la ciudad en la Universidad, mientras que genera la salida de actividades académicas a un lugar que puede producir sinergias nuevas e inspiradoras. Si no se toca el alma y se modifica el pensamiento en esa revelación no hay arquitectura. Eso lo dirá el tiempo. En esta ocasión se adapta al pasado, se visibilizan los valores del patrimonio mediante la presencia de algo nuevo que lo pone en evidencia. Es volver a entender lo que siempre ha estado, como en el arte, re-presentando para re-unir lo que está separado y re-significar la experiencia.

  • Tipo: Restauración
  • Ubicación: Bogotá, Colombia
  • Año: 2018
  • Cliente: Universidad del Rosario
  • Área: 250 m²
  • Fotografías: Jairo Llano